Reino Unido

La Gran Logia de España expresa sus condolencias por el fallecimiento de “nuestro querido Hermano” Felipe de Edimburgo

El difunto esposo de la reina Isabel II era miembro de la Gran Logia Unida de Inglaterra

La reina Isabel y su esposo, Felipe de Edimburgo.
photo_camera La reina Isabel II y Felipe de Edimburgo.

De entre las muchas condolencias que se están manifestando por el fallecimiento de Felipe de Edimburgo se incluye la expresada por la Gran Logia de España. En un tuit lanzado desde su cuenta oficial y publicado a los pocas horas de la muerte del consorte real, la principal logia masónica española expresa “nuestras más sentidas condolencias a SM la Reina Isabel II, a la Familia Real Británica, a todo el pueblo y a nuestros Hermanos del Reino Unido ante el pase al Oriente Eterno de nuestro Querido Hermano, SAR el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo”.

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El difunto esposo de la reina era miembro de la Gran Logia Unida de Inglaterra de la que un familiar suyo, el Príncipe Eduardo, Duque de Kent y nieto del Rey Jorge V, ejerce desde 1967 el máximo puesto de Gran Maestro.

Jerarquía y redes

Las vinculaciones entre la alta nobleza británica y la masonería resultan de sobras conocidas. La Corona británica ha establecido desde 1717 una suerte de alianza con la Gran Logia Unida de Inglaterra para tejer una red internacional de contactos de élite, tanto a nivel financiero como político e intelectual, incluso también filantrópico. Las confluencias de esta alianza generaron la mentalidad típica del British Empire que perdura hasta nuestros días, si bien de manera tamizada. Algunas características de dicha mentalidad son las ideas de corte darwinistas aplicadas a la organización social, un relativismo ético envuelto en ritualismos con sabor arcaizante y la creencia en la superioridad de la cultura protestante, preferiblemente de raza blanca. En las célebres salidas de tono durante los actos oficiales que hicieron mundialmente famoso a Felipe de Edimburgo había trazos de este carácter británico, aunque en su caso el ingenio y la auto-ironía borraban cualquier posibilidad de ofensa. 

Ecos de esta idiosincrasia también se han percibido en la reciente polémica que ha envuelto a los Duques de Sussex. El propio Príncipe Enrique, en su entrevista con Oprah Winfrey, manifestó que “el detonante que me hizo hablar sobre nuestra situación fue el tema de la raza. Mi familia tuvo muchas oportunidades para mostrar algo de apoyo en público. En el Parlamento se criticaron las portadas racistas contra Meghan. Y en tres años nadie lo hizo en mi familia. Les asusta que la prensa amarilla se ponga en su contra”. (...) "Queríamos evitar que se repitiera la historia, pero era peor porque había que añadir el racismo y las redes sociales. Pero me dijeron que así eran las cosas y que todos habían pasado por ello”.

La monarca británica ostenta, a su vez, el cargo de “gobernadora suprema de la Iglesia de Inglaterra”, es miembro ex officio de la Orden de la Jarretera -la orden de caballería más antigua y prestigiosa del Reino Unido- y ejerce como Jefe de Estado en 16 naciones soberanas que conforman los Reinos de la Mancomunidad de Naciones, la Commonwealth.

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