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Fuentes diplomáticas responsabilizan al Ejecutivo marroquí y no a Mohamed VI de la crisis con España

Conocedores de las relaciones bilaterales España-Marruecos explican el alcance de las acciones abiertas

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La avalancha migratoria sin precedentes sobre la ciudad autónoma de Ceuta está generando una aguda crisis entre los gobiernos de Marruecos y España. Fuentes diplomáticas a las que ha tenido acceso Monarquía Confidencial consideran que la responsabilidad y el error provienen exclusivamente del Ejecutivo marroquí.

Dichas voces, conocedoras en profundidad de las relaciones bilaterales entre España y Marruecos, explican para este periódico el radio de responsabilidades: “Mohamed VI es el arco de bóveda que sustenta toda la estabilidad de nuestro país vecino. Conviene advertir que no solo es el Rey, el Jefe del Estado, sino también el emir comendador de los creyentes, es decir; la máxima autoridad religiosa entre los musulmanes marroquíes. El tradicional rito malekita que representa es moderado y, por tanto, compatible con la modernidad”.

Las mismas fuentes diplomáticas recuerdan que, en cambio, el Presidente del Gobierno de Marruecos, Saadeddine Othmani, pertenece al Partido Justicia y Desarrollo (PJD), “de corte islamista, aunque no revolucionario”.

Geopolítica y formas de entender el Islam

“Marruecos”, prosigue las citadas voces, “es un país plenamente consciente de la posición geopolítica única que ocupa; puerta del Mediterráneo hacia el Atlántico y puente entre Europa y África. La estabilidad en Marruecos resulta fundamental. Así lo entiende tanto España como el conjunto de la Unión EuropeaEE.UU. y la OTAN”.

“El modelo del gobierno marroquí es singular. Frente a lo que mucha gente tiende a pensar, no consiste en una monarquía absoluta islámica, tipo Arabia Saudí, sino en una monarquía semi-constitucional, donde”, apuntan las referidas fuentes, “existe una tendencia de fondo voluntariamente democratizadora y modernizadora fomentada desde la propia Corona que, al mismo tiempo, mantiene operativos amplios poderes ejecutivos y su autoridad espiritual. Y aquí brota la aparente paradoja de que el Rey de Marruecos contribuye al modelo de Islam tradicional, moderado y compatible con la modernidad, mientras que algunos partidos políticos elegidos democráticamente están orientados hacia un enfoque islamista”.

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