España

Pedro Sánchez reclamó a su ‘vicepresidente’ Pablo Iglesias que no arremetiera contra el rey

Lo mismo que Moncloa, el líder de Podemos conoció antes el contenido del discurso navideño de Felipe VI

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tras firmar el acuerdo para un Gobierno de coalición
photo_cameraPedro Sánchez y Pablo Iglesias tras firmar el acuerdo para un Gobierno de coalición

Podemos, una formación que se define como republicana y que no ha dudado en apoyar campañas contra la Corona, ha modulado este año ese mensaje, hasta el punto de que su valoración del discurso navideño del rey fue de las más positivas. El giro responde a una petición de Pedro Sánchez, en vísperas de convertirse en un partido de Gobierno.

Desde Moncloa, a diferencia de 2018, esta vez no se ha realizado ninguna valoración sobre las palabras de Felipe VI.  Hace un año, tardaron apenas unos minutos en dar a conocer su visión del mensaje de Navidad, en plena cena de Nochebuena. “La idea principal del Rey -convivencia- sintoniza con lo que defiende el Gobierno”, destacaron entonces.

Tres ministrables

El silencio del Ejecutivo se ha extendido también este año a los principales dirigentes de Unidas Podemos. Ni Pablo Iglesias, Irene Montero o Alberto Garzón, ni otros miembros destacados del partido, han valorado las palabras del monarca. Además de ser socios de Gobierno, se da la circunstancia de que los tres son ‘ministrables’.

La valoración ha recaído en Pablo Echenique, secretario de acción de gobierno y llamado a convertirse en portavoz del grupo parlamentario en el Congreso. A pocos días de formar parte del primer Gobierno de coalición de la historia de España, Podemos ha realizado una valoración positiva de Felipe VI, ensalzando, incluso, su “olfato político”.

Una petición expresa de Pedro Sánchez

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias llevan reuniéndose todas las semanas, desde mediados de noviembre, para concretar los puntos de su programa de Gobierno de cara a que salga adelante la investidura.

En el marco de esos encuentros discretos en La Moncloa, según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes conocedoras de los contactos, el presidente en funciones reclamó a su futuro vicepresidente que no arremetiera contra el rey tras su discurso de Nochebuena. Debía comenzar a comportarse ya como número dos del Ejecutivo.

A lo largo de los últimos años, en varias ocasiones Pablo Iglesias ha lanzado públicamente la pregunta de para qué sirve la Monarquía, además de abanderar una campaña que buscaba abrir el debate en la sociedad sobre la conveniencia de elegir al Jefe del Estado mediante votación.

Pablo Iglesias conoció antes el discurso

El mensaje de Navidad, como todos los que pronuncia el jefe del Estado, es supervisado por el Gobierno. Moncloa tiene así conocimiento previo de sus palabras con un margen amplio, suficiente para poder aportar su valoración si lo ve necesario.

La situación singular que atraviesa España obligó esta Nochebuena al rey a rebajar su mensaje de contenido político para aumentar su carga social.

Un aspecto que Pablo Iglesias pudo comprobar personalmente, porque conoció previamente las palabras que iba a dirigir Felipe VI a los españoles, al igual que el presidente del Gobierno en funciones, según confirman a ECD fuentes con acceso a La Moncloa.

El tono más institucional de Podemos

Desde que anunció el pacto con Pedro Sánchez para formar un gobierno de coalición, Pablo Iglesias ha desaparecido prácticamente del foco mediático. Y en sus pocas comparecencias públicas ha adoptado un discurso totalmente institucional.

En esa transformación ha tenido mucho que ver el presidente en funciones. Tal y cómo contó ECD, Sánchez impuso al líder de Podemos una “condición sine qua non” en las negociaciones para formar gobierno: “Si quieres ser vicepresidente, debes actuar como un vicepresidente”.

El presidente en funciones, así como sus colaboradores más estrechos, trasladaron a Iglesias que, tanto él como sus candidatos a ministros, debían adoptar una posición “más moderada”, evitando, a lo largo de estas semanas, cualquier discurso que pudiera considerarse “populista” por los medios y la oposición.

Promesas del cargo sin lemas ni mensajes

El cambio de actitud en Pablo Iglesias y los principales dirigentes de Podemos se pudo comprobar también durante la sesión de Constitución de las Cortes, el pasado 3 de diciembre, en el momento en el que cada uno de ellos prometió su cargo como diputados en el Congreso.

Desde 2014, los plenos de constitución de la Cámara se habían convertido en un escaparate para los parlamentarios de la formación morada, que utilizaban todo tipo de mensajes para acompañar el acatamiento.

En 2016, sin ir más lejos, Iglesias afirmó: “Prometo acatar esta constitución y trabajar para cambiarla. Nunca más un país sin su gente”. La misma fórmula empleó Irene Montero. El líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, acató la Carta Magna “por imperativo legal”.

Esta vez, sin embargo, Iglesias, Montero y Garzón se limitaron a responder, cuando fueron citados, con un escueto “Sí, prometo”. Lo mismo hicieron, entre otros, Yolanda Díaz y Pablo Echenique, ambos candidatos también a convertirse en ministros. Ni un exabrupto, ni una salida de tono.

“Esquerra no va a entrar en el Gobierno”

Por el contrario, el otro socio de Pedro Sánchez imprescindible para sacar adelante la investidura, no ha rebajado el tono habitual: cargó con contundencia contra el discurso de Felipe VI.

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, volvió a recurrir a Twitter para lanzar una serie de mensajes críticos que no pasaron desapercibidos.

Rufián comparó el discurso navideño del rey con un “mitin de Vox”, e ironizó sobre las palabras de Felipe VI al afirmar: “Si no te gusta el discurso del rey pues no le votes más”.

En el PSOE restan importancia a esas declaraciones de su socio: “Ni Rufián, ni ningún dirigente de ERC va a ser ministro ni va a entrar en el Gobierno”, responden.

Pese a ello, la reacción institucional de Esquerra fue más sosegada, aunque igual de predecible.

El presidente del Parlament, Roger Torrent, aseguró que el rey es “incapaz de dar una respuesta” a Cataluña, mientras que Ernest Maragall afirmó que el mensaje de Navidad del monarca “bordea la irrelevancia”, y representó “una mezcla de buenas palabras y pomposidad vacía, sin ningún contenido real”.

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