Opinión

Los hombros de la reina Letizia

Los hombros de doña Letizia
photo_camera Los hombros de doña Letizia

Se ha puesto bastante de moda, y no solo en publicaciones más o menos especializadas sino también en las de ámbito general, hablar de los hombros de la reina Letizia. Casi siempre para elogiarlos.

lo mismo sucede con la espalda, porque dicen que los ejercicios gimnásticos que practica la han fortalecido singularmente, igual que ya había ocurrido con sus brazos.

No sé si esta insistencia en ponderar hombros y espalda puede ser del agrado de la reina. El refrán popular sostiene que a nadie amarga un dulce, pero resta por concretar si para ella tales elogios son o no un dulce.

Al mismo tiempo, es conocido, porque ella misma lo ha reflejado, el malestar que provoca en Letizia que, con motivo de sus actividades oficiales, se preste atención sobre todo a su atavío, a la ropa que lleva, los peinados que ostenta y las joyas que luce.

Con ocasión de la visita oficial de los reyes al Reino Unido, llamó la atención su elegancia, destacada por la prensa británica. Y algo parecido ocurrió, más recientemente, durante la cumbre de la OTAN en Madrid, cuando Letizia ejerció como anfitriona de las damas asistentes.

Hay que decir que la reina es conocedora de que la presencia y compostura son asuntos relevantes, que dicen relación con su propia imagen, la de la Corona, e incluso la de España. Y por ese motivo los cuida. Pero, de rebote, ello incentiva los análisis y comentarios sobre su aspecto físico, incluyendo comparaciones con otras damas de su nivel, como ya ocurriera con la francesa Carla Bruni durante la visita de Sarkozy a España.

Al mismo tiempo, y como había hecho en ocasiones anteriores, el pasado mes de junio, durante el viaje de cooperación a Mauritania, la reina vistió el chaleco rojo de cooperante de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) en todas las comparecencias públicas. Su indumentaria habitual fue: botas cómodas, pantalones sencillos, camisa amplia en color blanco, y el chaleco rojo.

El objetivo es que no se  centre la atención en “los vestidos” sino en la tareas de cooperación. “Lo que quiero es que se hable solo de la Agencia y de su labor, no de los vestidos que llevo”, ha llegado a comentar la reina.

Lo que no ha evitado, por cierto, que el propio chaleco rojo de cooperante se haya hecho ‘famoso’ y se haya disparado la demanda.

Los comentarios sobre la espalda de la reina han vuelto a repetirse por el vestido que lució, a finales de octubre, cuando acompañó a don Felipe a la inauguración de la nueva temporada del Teatro Real.

Si los hombros y la espalda de Letizia se han convertido en asunto de comentario, posiblemente tiene que ver con que la reina muestra últimamente con más frecuencia esas zonas de su anatomía. Sobre todo, en actos solemnes, en viajes y recepciones, cuando tiene que lucir vestidos y ropajes de gala.

Digo yo.

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