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Consejera vasca de Salud admite "errores" pero dice que los casos de vacunación irregular son "pocos" y no dimitirá

Una investigación constata que 16 personas ajenas al Hospital Santa Marina, incluidos 8 religiosos y sindicalistas, recibieron el fármaco

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VITORIA, 27 (EUROPA PRESS)

La consejera de Salud, Gotzone Sagardui, ha anunciado que el Gobierno Vasco ha detectado nuevos casos de cargos sanitarios que recibieron la vacuna del covid-19 incumpliendo el protocolo, y que incluso 16 personas ajenas al Hospital de Santa Marina, entre ellos ocho religiosos y sindicalistas, recibieron el fármaco. Sagardui, que ha dicho que los casos irregulares son "pocos", ha asumido su responsabilidad por ciertos "errores", pero ha negado haber consentido estas prácticas y ha rechazado dimitir.

La consejera, en su comparecencia semanal en el Parlamento Vasco para informar sobre la situación de la pandemia en Euskadi, ha defendido la actuación del Departamento de Salud y de Osakidetza en el proceso de vacunación contra la covid-19, si bien ha reconocido que se han producido algunas "descoordinaciones" y comportamientos "no ejemplares" por parte de ciertos responsables sanitarios que recibieron la vacuna saltándose el orden de prioridad establecido por el Servicio Vasco de Salud.

Sagardui ha destacado que la estrategia de vacunación de Euskadi "se está cumpliendo según lo previsto", de forma que ya han recibido la primera dosis de la vacuna 44.838 personas. En el caso de la administración del fármaco entre los profesionales de Osakidetza, 11.299 ya han recibido la primera dosis, lo que supone un 26,88% de la plantilla.

En su intervención, Sagardui se ha referido a los dos casos de vacunaciones irregulares de cargos sanitarios que salieron a la luz la semana pasada y que propiciaron la apertura de una investigación por parte del Departamento de Salud.

Estos casos estuvieron protagonizados los directores de los hospitales bilbaínos de Basurto, Eduardo Maiz, y Santa Marina, José Luis Sabas, el primero destituido y el segundo forzado a dimitir tras conocerse que habían recibido la primera dosis de la vacuna saltándose el orden de colectivos prioritarios.

La consejera ha afirmado que la exigencia de responsabilidades aambos directivos estuvo motivada "por la acción de vacunarse cuando no debían". En este sentido, ha subrayado que "a estas alturas de la pandemia", es de conocimiento público que el orden de preferencia de las personas destinatarias de las vacunas es el de las personas mayores alojadas en residencias, el personal que las atiende y, tras ambos colectivos, el personal asistencial que atiende a personas con o sin covid en centros sanitarios.

En el caso del hospital de Basurto, ha informado de que, junto al destituido director, el 13 de enero recibieron la vacuna el jefe del Servicio de Medicina Interna, la microbióloga responsable en funciones de control de infección, y la jefa del Servicio de Enfermedades Infecciosas. Sagardui ha asegurado que los responsables del Departamento de Salud y de Osakidetza no tuvieron conocimiento de estas vacunaciones hasta el 19 de enero.

Además, ha informado de que las dosis administradas a estas personas "no se registraron" en un primer momento. El registro se realizó finalmente, por orden de la directora general de Osakidetza, el mismo día 19 de enero. El Servicio Vasco de Salud ha abierto un expediente informativo para determinar por qué no se registraron esas vacunas desde el primer momento.

Sagardui ha subrayado, además, que el 13 de enero, la Dirección General de Osakidetza difundió un documento sobre los "criterios para la priorización de la vacunación de los trabajadores" del Servicio Vasco de Salud. El texto indicaba que las vacunas deben administrarse primero al personal que interactúa con pacientes covid sospechosos o confirmados, al personal que atiende pacientes "especialmente vulnerables"; a quienes atienden a otros pacientes o trabajan con muestras biológicas; y al personal, incluido el subcontratado, de mantenimiento del equipamiento tecnológico de los hospitales.

"Como ven, no figuran equipos directivos", ha manifestado Sagardui, en respuesta a quienes atribuyen las vacunaciones irregulares a la supuesta inexistencia de un criterio claro respecto al orden de administración del fármaco por parte de Osakidetza.

En el caso del Hospital de Santa Marina, ha informado de que el director envió el 19 de enero un mensaje en el que indicaba que se había "culminado" ya la vacunación en el centro, y que se había administrado la primera dosis a 505 personas.

Sagardui ha explicado que es en ese momento cuando comprendió que debía haberse producido "un error de planificación". La consejera ha destacado que se había emitido una instrucción sobre la prioridad de vacunación "en la que no se contempla toda la plantilla", sólo los colectivos ya mencionados. Además, existía una recomendación de no vacunar a más del 50% de la plantilla como medida preventiva ante posibles reacciones adversas para preservar los servicios.

La consejera ha afirmado que preguntó al director gerente de Santa Marina si él se encontraba entre los profesionales a los que se había administrado el fármaco, y que este les informó de que, efectivamente, también él había recibido una dosis. Ante esta situación, la consejera ha indicado que se pidió a Sabas que "asumiera sus responsabilidades". "No podíamos dejar pasar por alto que hay personas vulnerables o expuestas que necesitan la vacuna con muchísima mayor prioridad", ha afirmado.

En este sentido, ha manifestado que cuando en un primer momento se les anunció que se había vacunado a "la totalidad" de la plantilla de Santa Marina, los responsables del Departamento de Salud, incluida ella misma, como consejera, interpretaron que se hablaba de "la totalidad de las personas que atienden directamente a personas ingresadas", de acuerdo al protocolo establecido.

Al margen de la "descoordinación" que propició este "error", la consejera ha subrayado que lo "relevante" es lo que ocurrió con la vacuna que se administró al director, que acabó con su dimisión forzada, así como a otros cargos directivos e incluso a personal que, en algunos casos, ni siquiera pertenece al Hospital de Santa Marina.

La investigación de Osakidetza ha sacado a la luz la administración de otras 16 vacunas a personas a las que "no correspondía". Entre ellas, se encuentran cuatro representantes de sindicatos, cuatro personas pertenecientes a servicios religiosos, cuatro trabajadores de la empresa que explota la cafetería, dos empleados de una empresa de 'vending', y dos trabajadores de una empresa de mensajería.

La consejera ha explicado que este "mal uso" de parte de las dosis recibidas, unido a la actitud "poco ejemplar" de los altos cargos que reciben vacunas destinadas a personas vulnerables o expuestas al covid, es lo propició la exigencia de responsabilidades al director gerente.

Sagardui ha defendido la gestión de su Departamento ante este problema. "En cuanto se tuvo conocimiento de un incumplimiento en los criterios de vacunación, se ha actuado con celeridad, solicitando a las personas en cuestión, que asumieran su responsabilidad. En pocas horas, estas personas estaban fuera de la organización", ha subrayado.

En el caso del "error" y la "descoordinación" que derivó en la vacunación "masiva" de profesionales sanitarios de Santa Marina ha asumido su "responsabilidad", y ha anunciado medidas para mejorar la coordinación. No obstante, ha reiterado que en ningún caso dio una "autorización" para que se procediera de esa forma.

La consejera ha concluido su intervención respondiendo a las peticiones de dimisión que le han dirigido varios grupos de la oposición.

"De verdad que entendería que pidieran mi dimisión por no hacer nada, por tapar una actitud poco ejemplar o por ocultar lo ocurrido; pero cuando lo hemos sabido, hemos actuado", ha manifestado, tras lo que ha asegurado "no entender" que se solicite su renuncia al cargo.

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