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El acusado de la muerte de Asier Niebla pide perdón "de corazón" a la familia y asegura que no es un asesino

Asegura que dio un "puñetazo mal dado" y "de frente" al joven fallecido, quien tropezó y cayó al suelo "hacia atrás"

Asegura que dio un "puñetazo mal dado" y "de frente" al joven fallecido, quien tropezó y cayó al suelo "hacia atrás"

SAN SEBASTIÁN, 10 (EUROPA PRESS)

El joven acusado de la muerte del urnietarra Asier Niebla, que falleció tras pasar tres meses en la UCI como consecuencia de la agresión que sufrió cuando conversaba con la expareja de su agresor en Semana Grande de San Sebastián, en agosto de 2018, ha pedido "perdón de corazón" a la familia de la víctima y ha asegurado que no es "ni un asesino, ni un maltratador". Entre lágrimas, ha aseverado que no se le "pasaría por la cabeza quitarle la vida a nadie" y ha sostenido en todo momento que pegó un puñetazo "mal dado" a Niebla, "de frente", y que él "le vió".

El acusado, que permanece en prisión preventiva desde agosto de 2018, ha declarado en la segunda jornada del juicio con jurado que se desarrolla en la Audiencia Provincial de Gipuzkoa.

A preguntas de las acusaciones particular y popular, del ministerio fiscal y de la defensa, el joven ha relatado su versión de los hechos por los que se le juzgan, que tuvieron lugar la madrugada del 12 de agosto en la capital guipuzcoana, hacia las cinco de la mañana.

Según ha explicado, el 11 de agosto por la noche salió con un amigo y dos amigas de fiesta por San Sebastián para celebrar su 30 cumpleaños tras cenar en Irun, localidad en la que residía. Llegaron a la capital guipuzcoana en taxi y fueron al puerto donostiarra, donde él y su amigo bebieron y tomaron drogas, lo cual ya venían haciendo desde la cena.

A continuación fueron a la discoteca Gu, junto al Ayuntamiento donostiarra, y hacia las cuatro de la madrugada él salió de este establecimiento, porque estaba "agobiado por el alcohol y porque había mucha gente", para coger un taxi e irse a casa.

Se dirigió a la parada de taxis del Boulevard por delante del Palacio Consistorial y en la parada se encontró "casualmente" con su expareja, la cual hacía "un mes" le había dejado tras una relación de siete años y medio y unos "tres o cuatro" de convivencia en su casa, y una amiga. El acusado ha señalado que quiso pedir explicaciones a su expareja por cómo le había dejado y por qué.

Al respecto, ha relatado que, en enero de 2018, su entonces pareja le dijo que quería dejar la relación porque "estaba todo el día trabajando, no le hacía caso" y ella "ya no sentía lo mismo por él".

El acusado ha señalado que durante el mes siguiente siguieron hablando por Whatsapp, porque él la "quería" e intentaba "arreglar las cosas", pero cuando vio que "ella no quería volver" la dejó "en paz". Según ha señalado, en abril de ese mismo año ella fue a su casa "llorando, diciendo que me echaba de menos y que quería volver" y retomaron la relación hasta que, un día ella, le dijo que "se iba a dormir esa noche con sus padres, que estaba agobiada" y le "bloqueó toda comunicación".

A ello ha añadido que cuando todavía eran pareja, a "últimos de julio", un día fue a buscarla a casa pero le comunicó que se iba de fiesta a San Sebastián con una amiga y observó "de refilón" un coche fuera esperándola, que "no era el de su amiga", lo que le pareció "extraño".

En alusión a la noche de los hechos, el acusado ha indicado que cuando vio a su expareja con una amiga en la parada de taxis y fue a "pedirle explicaciones", ella y su acompañante le empezaron "a gritar y a insultar" y le pidieron que se fuera.

Después de "ese cisco" el acusado se sentó "durante diez o quince minutos" en un banco delante del Ayuntamiento, tras lo cual, ha señalado que quiso volver con sus amigos al Gu pero "había mucha cola". En la trasera del Consistorio, se volvió a encontrar con su expareja que se dirigía al SN en la calle Perujuantxo.

El acusado ha explicado que fue tras ella, "para pedir una explicación de por qué" le había dejado por segunda vez en julio, algo que, a su juicio, le "debía haber dado tras siete años y medio de relación" y utilizarle "como una marioneta", y entonces Niebla se acercó a ella y le cogió por la cintura "a la altura del culo". Es entonces cuando ha señalado que sintió "impotencia" y se dejó "llevar por los impulsos" pegando "un puñetazo en la cara".

Al respecto ha asegurado que golpeó a Niebla "de frente", sin abalanzarse, ni acercarse, ni correr hacia él, y el agredido le "vio" pero no le devolvió el golpe, sino que dio "dos o tres pasos hacia atrás, tropezó y se cayó de espaldas". El acusado ha negado que llevara nada dentro del puño con el que golpeó a la víctima y ha afirmado que el golpe no fue directo, sino que el puño "resbaló" y el golpe "no fue contundente".

A ello ha añadido que, justo después, observó a su expareja tocando la cara de Niebla, tendido en el suelo, mientras le decía "mi amor, mi amor". Entonces, alguien le empujó por la espalda y le tiró al suelo, donde le empezaron a "pegar golpes", por lo que se tapó la cabeza, se levantó y se fue, mientras su expareja le insultaba y le pedía que se marchara mientras su amiga instana a que alguien le retuviera. El acusado ha señalado que abandonó "con miedo" del lugar.

En cuanto a su conocimiento del arte marcial jiu jitsu, el acusado ha afirmado que comenzó a practicarlo en enero de 2018, cuando lo dejó por primera vez con su expareja, por recomendación de un amigo, para despejarse, y entrenó durante unos "dos o tres meses" en un centro de artes marciales de Irun. Sin embargo, ha matizado que en este arte marcial se aprenden técnicas de "inmovilización" y "no a dar ningún golpe".

También ha señalado que hacía máquinas e iba al gimnasio para mantenerse en forma para su trabajo, ya que tenía una empresa de mudanzas. El acusado ha asegurado que nunca imaginó que Niebla, al que ha asegurado no conocía de antes del fatídico día de la agresión, perdería la vida, porque no se le pasaría "por la cabeza quitarle la vida a nadie" y no le pegó "tan fuerte".

"PERDÓN DE CORAZÓN"

Con aspecto conmocionado, ha pedido "perdón de corazón" a la familia de Asier Niebla y, aunque ha admitido que entiende que no le van a perdonar, que le quieren "muerto" y le edsean que se "pudra en la cárcel". Además, ha dicho sentir lo ocurrido "de corazón" y no ser "ni un asesino, ni un maltratador".

Asimismo, ha asegurado que "no hay mayor condena que el sufrimiento" que tiene, porque "no hay día" que no se levante de la cama "sabiendo que ese chaval y su familia están destrozados".

En la sesión de este jueves también han declarado varios de los policías municipales que estaban de servicio el día de la agresión y que participaron en la instrucción del atestado. Uno de ellos ha explicado que cuando llamaron al acusado, un día después de la agresión, para que acudiera a comisaría lo hizo "en poco más de una hora con su padre y un abogado". A su juicio, el joven "sabía que había hecho algo malo" y su actitud "no fue colaboradora", ya que "no quiso declarar".

Según ha recordado, estaba "cabizbajo" y aparentemente "preocupado" y "no decía nada, no era comunicador". El policía municipal ha relatado que le trasladaron al joven que estaba detenido porque había un chico herido de "gravedad" que puede que "no saliera de esta", y él "asumió" lo que se le dijo.

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