Reino Unido

Ocho mil millones de monárquicos

Funeral de Isabel II.
photo_camera Funeral de Isabel II.

Resulta interesante, por lo que tiene de reflejo de los intereses y tendencias en todo el mundo, la lista de las diez retransmisiones televisivas en directo más vistas de la historia de la televisión. Son estas:

-Concierto Live Aid de 1985: 1.925 millones de personas.

-Funeral de Michael Jackson: 1.950 millones de espectadores.

-Concierto Live Aid 8 en 2005: 1.975 millones de personas.

-Atentados terroristas del 11-S contra las Torres Gemelas: 2.000 millones de personas.

-Combate de boxeo entre Muhammad Ali y Leon Spinks: 2.050 millones de personas.

-Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002: 2.100 millones de espectadores.

Funeral de Lady Di: 2.500 millones de personas.

-Mundial de Críquet de 2019: 2.600 millones de espectadores.

-Final del Mundial de Futbol 2018 (Francia-Croacia): 3.570 millones de espectadores.

-Juegos Olímpicos de Río 2016: 3.600 millones de espectadores.

Algunos añaden a esa estadística un acontecimiento más reciente, la final de la Champions 2021-22, diputada el 28 de mayo de 2022 en el estadio de Francia, en Saint-Denis, en París, que alcanzó la cifra de cuatro mil millones de espectadores.

¿A qué viene repasar el ranking de los acontecimientos retransmitidos por las televisiones y más vistos? A la increíble cifra que han alcanzado las honras fúnebres de la reina Isabel II. Al principio, se calculó que serían 4.100 millones de espectadores, pero después se ha hablado de 6.000 y hasta 8.000 millones.

Así pues, la mitad de la humanidad, en todos los continentes, ha seguido las solemnes actos fúnebres.

Han estado atentos a... un entierro. El entierro de una reina. Las honras fúnebres a la titular de una monarquía. La monarquía. Esa institución que para algunos es poco menos que una antigualla que agoniza a gran velocidad.

Ya he citado anteriormente que siete de los estados más avanzados de la Unión Europea son monarquías, además del Reino Unido.

A propósito de antigüedades, el sistema político antagónico a la monarquía, es decir, la república, tampoco es que sea, al menos históricamente, el colmo de la modernidad. Basta citar repúblicas tan viejas como Grecia y Roma, para desmontar el supuesto baldón de la antigüedad.

¿Hay ocho mil millones de monárquicos en el mundo? Evidentemente, no. Pero sí ha existido esa cifra de personas que se han interesado y seguido los avatares de una monarquía, aunque sea un acontecimiento fúnebre. Superando a grandes conciertos musicales, acontecimientos deportivos del máximo nivel...

Guste o no, parece que, por lo que sea, por la historia, por las leyendas, por la literatura, por los mitos, y hasta por atavismos desconocidos, las monarquías tienen algo que llega a la gente. Negarlo es como negar que el sol sale y se pone cada día.

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