Reino Unido

Oprah Winfrey niega que Isabel II o su marido cuestionasen a Enrique de Inglaterra por el color de piel de su primogénito

Las sospechas recaen sobre el príncipe Carlos tras la impactante entrevista que Enrique y Meghan Markle han concedido a la comunicadora estadounidense

Meghan Markle y Enrique de Inglaterra en su etapa previa en Reino Unido
photo_camera Meghan Markle y Enrique de Inglaterra en su etapa previa en Reino Unido

Titular tras titular. La entrevista que la comunicadora Oprah Winfrey, una de las personalidades más conocidas de Estados Unidos, realizó el pasado domingo a Meghan Markle y a Enrique de Inglaterra un año después de su ruptura con la familia real británica, ha conmocionado tanto a la sociedad estadounidense como a la británica y han obligado a la propia Winfrey a matizar determinadas acusaciones efectuadas en la grabación. 

Uno de los momentos más comentados de la emisión fue durante su primera parte, en la que Winfrey entrevistaba individualmente a Markle. La estadounidense, con ascendentes raciales negros y blancos, aseguró que desde la casa real inglesa se alzaron dudas durante su primer embarazo sobre que ocurriría si el tono de piel del bebé resultaba ser demasiado oscuro. Winfrey, que desplegó todas sus habilidades comunicativas durante la entrevista, le repreguntó en varias ocasiones sobre la persona que había realizado esas aseveraciones. Markle se negó a contestar: "Si lo dijera les provocaría mucho daño".

En unas declaraciones recogidas por el diario británico The Guardian, Oprah asegura que el cuestionamiento racista sobre el hijo de Enrique de Inglaterra no parte ni de la reina Isabel II ni de su marido, Felipe de Edimburgo, quien continúa en estos momentos hospitalizado en un centro privado de Londres. La entrevistadora aseguró que ni Enrique ni Meghan quisieron revelar la persona detrás de las declaraciones -también fuera de las cámaras de televisión- pero aseguraron que no partían de la actual reina y su consorte. Markle y Enrique tuvieron buenas palabras para Isabel II durante la entrevista, con quien aseguraron que mantienen contacto telefónico frecuente y a quien Meghan califica de "maravillosa".

Esta situación contrasta con el hermano de Enrique, Guillermo, que aún mantiene una relación cordial con la pareja, o con su padre, Carlos de Inglaterra. El heredero al trono británico habría cortado casi todas las comunicaciones con su segundo hijo, y sobre él recaen las sospechas sobre los comentarios racistas sobre su nieto. Carlos habría reanudado las llamadas con la pareja tras meses sin cogerles el teléfono, tal y como aseguró su hijo.

Una polémica entrevista

La entrevista no se limitó a las cuestiones raciales sobre la monarquía británica. Durante la entrevista, emitida por el canal estadounidense CBS, Meghan aseguró haber tenido pensamientos suicidas durante su estancia en Reino Unido y su embarazo. Tras confesárselo a Enrique y solicitar ayuda profesional a Buckingham Palace, ésta le fue denegada al no ser un miembro oficial de la Casa Real. Es un patrón demasiado similar con el proceso que padeció Diana de Gales durante sus años casada con Carlos de Inglaterra, y una de las motivaciones de su hijo Enrique para "no repetir la historia", en sus propias palabras durante la entrevista.

La pareja también confesó que mantuvieron una ceremonia privada con el arzobispo de Canterbury para casarse, tres días antes de la boda oficial que celebraron durante el año 2018. Meghan Markle también tuvo palabras amargas para Catalina, la esposa de Guillermo de Cambridge, quien aseguró que la "había hecho llorar", aunque los tabloides británicos asegurasen lo contrario en su momento. Markle asegura que Catalina le pidió perdón y que es "una buena persona". La entrevista sirvió para reflejar la posición de la pareja sobre la institución que recientemente les albergó: puede que las personas que la integren sean íntegras, pero inevitablemente serán corrompidas por la maquinaria real.

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