Reino Unido

Isabel II inicia una ‘transición tranquila’ hacia el reinado de Carlos de Inglaterra

La reina no asistió a la ceremonia de apertura del Parlamento por “problemas de movilidad”. Su hueco lo ocupó un cojín con una corona

El príncipe Carlos de Inglaterra y la reina Isabel en una imagen de archivo.
photo_camera El príncipe Carlos de Inglaterra y la reina Isabel en una imagen de archivo.

Prácticamente un año es lo que lleva la reina Isabel II aislada. Pocos actos y un 2021 en el que además ha tenido que despedirse del que fuera el gran amor de su vida, Felipe de Edimburgo. 

Se cerró un año en el que, como es habitual en ella, Isabel II ha demostrado la fuerza y la entereza que le caracteriza, a pesar de que su salud se ha visto de lo más afectada. Por primera vez en su vida, y a sus 96 años, diferentes achaques han obligado a la reina a cancelar parte de su agenda oficial, delegando sus tareas en otros miembros de la Casa Real.

Por otro lado, Isabel II cumplía 70 años al frente del Estado Británico, dando paso al Jubileo de Platino, una ocasión que espera celebrar por todo lo alto, aunque muchos son los que ven en su delicado estado de salud y en la actual situación sanitaria un impedimento.

Problemas de salud 

En los últimos meses, concretamente a partir del pasado mes de noviembre, la reina se veía obligada a comenzar su presencia a actos oficiales por problemas de salud. 

Poco a poco, s esa reavivado los temores de los británicos que ven cómo la monarca está cada vez más debilitada y con más achaques propios de la edad. La última cancelación fue la celebración del Día del Armisticio. Se trataba de la primera vez en 22 años que Isabel II no estaba presente en este acto que conmemora el fin de la Primera Guerra Mundial y es un homenaje a los caídos en combate. 

Anteriormente solo se ausentó por encontrarse de viaje o por los embarazos de sus dos hijos menores. 

“Transición tranquila”

Cada vez es más frecuente ver al heredero al trono, Carlos de Inglaterra presidiendo los actos en nombre de su madre. 

El heredero al trono ha aprendido con los años a conseguir —con la ayuda de profesionales de las relaciones públicas— la complicidad de los medios de comunicación. Para él y para su esposa. 

Esta acción supone un gran simbolismo al escuchar por primera vez el discurso del futuro rey, Carlos de Inglaterra. Acostumbrado, durante los 73 años en los que ha esperado pacientemente su momento, a construir un criterio propio en asuntos políticos, artísticos, sociales, urbanísticos o medioambientales, el príncipe de Gales ha experimentado este martes en qué ha consistido durante décadas la tarea de su madre: asumir como propios, y realizados en su nombre, ideas y planes con los que no tenía necesariamente que estar de acuerdo.

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