España

La princesa Leonor conversa por primera vez en público con un grupo de altos oficiales de la Armada

Durante la ceremonia de inauguración del submarino Isaac Peral, construido por Navantia en Cartagena

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photo_camera Felipe VI y la princesa Leonor, en el momento que la botella de vino español rompe con la proa del submarino.

El acto de ayer en los astilleros militares de Cartagena, al que asistió el núcleo de la Familia Real -Felipe VI y doña Letizia, más sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía- arrojó imágenes sorprendentes. La majestuosidad del submarino, que todavía no ha descendido al fondo de los océanos -la botadura de un sumergible tiene un alto nivel de complejidad técnica; se realizará en privado, más adelante-, fue la primera de estas imágenes, pero no la única.

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Tras las distintas intervenciones con sus discursos por parte de las autoridades civiles, eclesiásticas y militares -Felipe VI presidió el acto, pero no habló; algo usual en este tipo de ceremonias- y el bautismo del sumario por parte de la princesa Leonor, que ejercía de madrina, con la quiebra de una botella de vino contra su proa, el acto, en la práctica, dio por concluido.

Quizás entonces, en el momento de las conversaciones y los corrillos, fue cuando sucedió la anécdota de la jornada. El rey y doña Letizia aprovecharon para mantener una conversación con el grupo de altos oficiales de la Armada que allí presentes, que no querían abandonar las instalaciones de Navantia antes de que lo hiciera el Jefe del Estado y el resto de la familia real. Don Felipe, sonriente, charló en modo coloquial para expresar su apoyo al grupo de militares, dado que la construcción de este submarino sitúa a España en el selecto grupo de países capaces de diseñar y sacar al mar un buque de semejantes características.

Fue en ese momento de corrillo -los oficiales nunca abandonaron la posición de formes- cuando la princesa Leonor también intervino para realizar alguna pregunta y observación sobre el proceso de construcción, así como para manifestar su admiración por las dimensiones del navío. Este ha sido el segundo acto público de la princesa en menos de un mes, y el anterior fue su primer acto en solitario, en la sede central del Instituto Cervantes en Madrid; que su segunda intervención pública -esta sí acompañada por el resto de la familia, incluida su hermana- haya sido en unas instalaciones militares muestra lo mucho que interesa la dimensión castrense en la formación integral de la princesa y la infanta. En menos de un mes han quedado unidas, siguiendo la estela de la paideia clásica, las letras con las armas.

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