España

Un libro repasa 40 años de relación de Juan Carlos I con México

Detalla los viajes del rey desde 1978 y analiza el nuevo papel de Felipe VI

Juan Carlos I durante una de sus visitas a México.
photo_cameraJuan Carlos I durante una de sus visitas a México.

En noviembre de 1978, a unos días de que España aprobase su nueva Constitución, don Juan Carlos I realizó un viaje protocolario a México y mantuvo una reunión con el presidente del país centroamericano, José López-Portillo. Ahora, un libro recoge las seis visitas del monarca al país en “La Diplomacia Real: los viajes a México de Juan Carlos I, rey de España (1978-2002)”.

El Instituto Universitario de Investigación en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Alcalá edita este libro de Carlos Sola, miembro de la Real Academia de la Historia de España y profesor e investigador en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (Ciudad de México). El autor describe la visita de Juan Carlos I como un “viaje clave” para el rey, que buscó ganarse el favor del presidente López-Portillo.

El rey Juan Carlos I viajó a México por primera vez en noviembre de 1978, pero Adolfo Suárez ya había hecho una visita oficial al país en abril de 1977, así como López-Portillo, que en octubre de 1977 aterrizó en España, país con el que compartía raíces: “El árbol genealógico de López-Portillo hundía sus raíces en la localidad navarra de Caparroso”, escribe Sola en su libro.

Durante los años del franquismo, México “preservó sus relaciones con la España del exilio”, dice Carlos Sola. El país centroamericano rompió los vínculos en marzo de 1977, lo que facilitó que México pudiera normalizar sus relaciones con el país liderado por el rey Juan Carlos I.

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Carlos Sola prefiere no hablar de “ruptura”. Tampoco el gobierno mexicano, que pidió que el término a utilizar fuese “establecimiento de relaciones”. Según Sola, así “daba a entender que nunca había roto oficialmente sus relaciones con España”. El autor opina que ambos países debían asentar las bases de una nueva relación. Para conseguir su objetivo, “se cuidaron las formas”, suavizando algunos términos del franquismo como “la madre patria”.

Según Sola, fue un viaje rico en gestos con alto contenido simbólico. “Solo se miró hacia el pasado en clave de agradecimiento”, dice Sola, en especial al asilo que México dio a los exiliados españoles, a los que Juan Carlos I quiso acoger “de manera especial”. Según el autor, “En México, el rey Juan Carlos se comportó como rey de todos los españoles”.

La relación bilateral entre España y México, según Sola, fue ayudada por el triunfo electoral de José López-Portillo en julio de 1976, que el autor reconoce como “determinante” para el acercamiento de posturas. “Su estabilidad afianzó las bases de amistad y confianza” entre las naciones, materializada en la primera Cumbre Iberoamericana en Guadalajara (México) en julio de 1991, por iniciativa de ambos países.

La herencia del rey

El viaje de don Juan Carlos I marcó el camino que el actual rey, Felipe VI, ha perseverado. Según Sola, la continuidad demuestra el éxito de la relación bilateral entre países. “El rey ya era un gran conocedor de México mucho antes de que fuese coronado en 2014”, dice Sola.

Felipe VI viajó a México en el verano de 2015. Fue segundo viaje de Estado del monarca. Según Sola, el que fuera México el país elegido responde a la afinidad actual, traducida en intercambios “en infinidad de frentes y ámbitos”, como el propio rey destacó en uno de sus discursos en Ciudad de México.

Según Carlos Sola, la diferencia entre monarcas no podría estar más clara. Cuando Juan Carlos I viajó a México, buscaba “tejer una relación bilateral que hasta entonces se había nutrido de prejuicios y estereotipos” durante los años del franquismo. Sin embargo, Felipe VI “recibe la herencia de cuarenta años de buenas relaciones diplomáticas”, que el autor cree que el rey debe “acrecentar y hasta enriquecer”.

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