España

Juan Carlos I se administrará la vacuna china si permanece en Abu Dabi y no regresa a España

El emirato árabe solo permite la inoculación de la vacuna de Sinopharm, fabricada y administrada por el gigante asiático

Juan Carlos I en el Congreso de los Diputados
photo_camera Juan Carlos I en el Congreso de los Diputados

Cada estado, con la destacada excepción de la estrategia común de la Unión Europea, tiene sus reglas para luchar contra la crisis del coronavirus. Y los Emiratos Árabes Unidos no son una excepción. El rey emérito deberá inocularse la vacuna de Sinovac, laboratorio con sede en China y principal vacuna fabricada en este país, si desea perpetuar su estancia en Abu Dabi, uno de los ocho emiratos que componen la federación de la península arábiga.

Mientras que la Agencia Europea del Medicamento solo ha autorizado la comercialización de las vacunas fabricadas por Pfizer BioNTech, Moderna -y hoy, previsiblemente, la de AstraZeneca- cada emirato tiene su propia política de vacunación. Así, el vecino Dubai cuenta con viales comprados a Pfizer pero Abu Dabi ha optado por adquirir dosis a la empresa biotecnológica china, con sede en Pekín. Al igual que la familia real opta por viajar primero al emirato fronterizo antes de alcanzar Abu Dabi por vía terrestre, con el objetivo de evitar severas restricciones y visitar a Juan Carlos I con comodidad, el emérito podría optar por el viaje inverso para inocularse la vacuna de Pfizer en Dubai. Siempre, claro está, que decida no regresar a España, donde se administra esta última vacuna al primer grupo de la estrategia de vacunación y continúan las investigaciones judiciales sobre su patrimonio.

Algunos de los 24 países que, al igual que Abu Dabi, optaron por esta opción de vacunación, han denunciado la lentitud de sus entregas previstas. Y quizás lo más importante: su eficacia inmunológica no alcanza el nivel de sus competidoras rusas, estadounidenses, europeas o británicas. Los expertos del gobierno de Brasil informaron el pasado 12 de enero que la eficacia de esta vacuna solo alcanza el 50% de efectividad si se incluye en las muestras a todos aquellos pacientes con síntomas leves.

Se trata de un nivel insuficiente, según las estimaciones que maneja la Organización Mundial de la Salud, para considerar a esta vacuna adecuada para inmunizar a la población. Las cifras varían según el país. En Turquía, los funcionarios del gobierno declararon que la vacuna alcanzaba una tasa de efectividad del 91%; en Indonesia, del 78%. Y falta, además, acceso libre por parte de revistas científicas independientes como The Lancet que puedan contrastar los resultados de CoronaVac, el nombre con el que Sinovac ha bautizado a su creación. Su principal diferencia con Pfizer o Moderna radica en que descarta el uso de la tecnología del ARN, asemejándose así a una vacuna tradicional.

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