España

Carlos IV y Francisco de Goya, en el Belén Napolitano del Palacio Real de Madrid

Son las novedades temáticas al montaje clásico, en torno a las cuales gira su composición

El Pelele es una de las obras de Goya representados en el Belén del Palacio Real de Madrid.
photo_camera"El Pelele" es una de las obras de Goya representados en el Belén del Palacio Real de Madrid.

Las pinturas de Francisco de Goya, pintor de cámara del rey Carlos IV, forman la temática del belén del Palacio Real de Madrid. Cada año se incorporan nuevas figuras al nacimiento dependiendo del tema sobre el que gire la composición del nacimiento.

Este año, las escenas costumbristas representadas en algunos de los cuadros más conocidos de Goya, como “El Quitasol”, o “El Pelele”, se han representado entre las figuras tradicionales del belén. El propio Carlos IV está incluido entre la gente, vestido con el uniforme de coronel de las Reales Guardias de Corps, tal como fue retratado por Goya en 1799.

Según Patrimonio Nacional, el belén del Palacio Real ha incluido réplicas de los bancos de los jardines de La Granja de San Ildefonso, una miniatura de la silla de manos que perteneció a la Reina Bárbara de Braganza o el templete circular del estanque de los Chinescos del Jardín del Príncipe del Real Sitio de Aranjuez. La pieza principal del belén reproduce el zaguán principal del Palacio Real de Madrid.

El nacimiento se podrá visitar hasta el próximo 7 de enero de 2019 en el Salón de Alabarderos del Palacio Real de Madrid. El horario de visitas del tradicional belén del Príncipe es de 10 a 18 horas y su entrada es gratuita.

Orígenes del belén

Los orígenes del belén se remontan al siglo XVIII, periodo del reinado de Carlos III. El padre de Carlos IV colocó, en 1760, un belén en el Palacio del Buen Retiro durante sus primeras navidades como rey de España. Antes del siglo XVIII, la representación del nacimiento de Jesucristo estaba limitada a los monasterios de clausura y a algunas familias nobles de Madrid. 

Los hijos de Carlos III continuaron la afición belenística de su padre, sobre todo el futuro rey Carlos IV, quien encargó que se adquirieran las mejores figuras de belén que existieran en los mercados napolitano o genovés, que más tarde formarían el llamado "Belén del Príncipe". 

El Belén del Príncipe se fue incrementando con el paso de los años con figuras realizadas por artistas españoles hasta llegar a las 5.950 elementos, incluyendo animales y otros pequeños detalles que adornaban las figuras. La escenografía se cuidaba con sumo detalle, encargando a pintores de cámara y arquitectos de Palacio en la tarea diseñar el pesebre. 

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