El confidente de la corte

La mayor preocupación de Isabel II en el día que cumple 95 años

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photo_camera Isabel II del Reino Unido, en el funeral por su marido, el príncipe Felipe de Edimburgo.

Con el reciente luto tras el funeral por su marido, Isabel II ha suspendido todo acto oficial este 21 de abril, día en el que cumple 95 años. La protagonista del reinado más largo en la Historia de Gran Bretaña -69 años al frente del timón real- sabe que el final de su vida no será un día muy lejano.

Su prestigio, ganado a pulso, es una suerte de cimiento invisible que mantiene unida a Inglaterra y Gales con Escocia e Irlanda del Norte. Pero, ¿qué sucederá cuando fallezca? Expertos en política internacional consultados por Monarquía Confidencial dibujan el siguiente escenario: “la auctoritas de Carlos es inversamente proporcional a la de su madre. El día en que Carlos suba al trono, muy probablemente seguirá Boris Johnson ejerciendo el puesto de primer ministro; es un político que resulta popular en Inglaterra, pero en Escocia sencillamente le detestan. A ello se añade que en Irlanda del Norte incluso muchos unionistas están en contra de volver a levantar las fronteras con la República de Irlanda por culpa del Brexit. Con Johnson dentro de Downing Street y con Carlos III al frente de los cuatro reinos, podría producirse una suerte de implosión, de tormenta perfecta. Uno de los motivos por el que los escoceses votaron 'no' en el anterior referéndum fue porque les prometieron que Gran Bretaña seguiría dentro de la Unión Europea; pero ahora, en Escocia, si hubiese un nuevo referéndum, sí podría salir ganadora la opción por la independencia. Acto seguido, los norirlandeses solicitarían la unión con Irlanda”.

A esta mujer imperturbable, con marcado sentido del deber, culta, serena y reservada, dueña de un fino sentido del humor, nunca la han acusado de ingenuidad o falta de previsión. Fuentes de Windsor señalan que Isabel II es perfectamente consciente de los nubarrones que se atisban en el horizonte del Reino Unido. "A Carlos le debemos una coronación, pero no un reinado". Antes de fallecer, podría dejarlo todo atado –y bien atado- para que la Corona, a la mayor brevedad posible, pase a manos de su nieto, el príncipe Guillermo. El pasado marzo, Isabel II nombró a Andrew Parker, exdirector general del contraespionaje británico, como jefe de su Casa Real. 

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