El confidente de la corte

El HuffPost tira la piedra, El País esconde la mano

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La tensión que el Gobierno de Pedro Sánchez ha querido generar con la Jefatura del Estado tiene su lógica traslación dentro de PRISA, el buque insignia mediático del PSOE. En los momentos que las rozaduras generadas por Sánchez resultaban más evidentes —cuando por ejemplo decidió saltarse el protocolo para puentear a Felipe VI en los actos—, El País comenzó a realizar algo hasta ese momento inédito con respecto a su línea editorial: publicar noticias y análisis con tono áspero hacia la primera institución del Estado, es decir; moverse más allá de las críticas hacia la etapa final de reinado de Juan Carlos I. Excusamos señalar que el periódico global en español tiene perfecto derecho a optar por este concreto enfoque informativo, o por cualquier otro.

Aquella no tan sorda lucha que Sánchez mantuvo hasta las pasadas Navidades contra la Corona comenzó a generar a pie de calle, entre la ciudadanía, un creciente malestar. Moncloa tomó nota de ello y aparcó su estrategia de choque, quizás percibiendo que podría volverse en contra. Sánchez zanjó —hasta cierto punto— el conflicto regresando a la corrección institucional y anunció su pretensión de continuar con la línea de modernización de la monarquía emprendida por Felipe VI.

Las derivas políticas de Pedro Sánchez han tenido su traslación dentro del PRISA, máxime tras la salida este marzo de Felipe González del consejo editorial y cuando Joseph Oughourlian —nuevo presidente del grupo de medios— y el equipo que le rodea —Rosauro Varo, Miguel Barroso— son personas de la confianza de Moncloa.

La actual reconversión de PRISA concuerda con el cambio político antes emprendido por el PSOE. Desde el año 2004, los socialistas han roto implícitamente los consensos constitucionales de 1978 para buscar alianzas con los nacionalistas y la extrema izquierda. Solo así tienen opciones reales de llegar al Ejecutivo, porque la última mayoría absoluta socialista fue en el año 1987 y no hay visos de que la siguiente vayan a conseguirla pronto. Si este enfoque resultaba evidente con José Luis Rodríguez Zapatero, con el Pedro Sánchez de la moción de censura de 2018 refulge aún más.

Pero una cosa son los tiempos de la política y otra, los tiempos de las empresas informativas. Dentro de PRISA hasta hace poco pervivía la anterior línea editorial, la de Felipe González, es decir; la de un PSOE que portaba un proyecto socialdemócrata dirigido hacia la centralidad de la sociedad española. José Luis Cebrián era el máximo símbolo periodístico de aquella etapa. Zapatero no quiso —o no pudo— apoderarse de PRISA; optó por crear La Sexta. Ahora Sánchez tiene La Sexta y PRISA. En estos momentos asistimos a los estertores finales de la antigua PRISA y al nacimiento de la nueva, en concordancia con el PSOE de Sánchez. Los 'jóvenes turcos' de González y Cebrián abren paso a las políticas de identidad —también de identidad étnico-lingüística— de Sánchez, Oughourlian, Varo y Barroso. El PSC, como tantas veces se ha señalado, es el eje sobre el que pivota la alianza electoral e ideológica del PSOE con nacionalistas y radicales. 

En cualquier caso, El País desde las pasadas Navidades ha regresado a su ortodoxia formalista. A día de hoy, su enfoque informativo hacia la Corona tiende hacia la asepsia. Ahora bien, aprovechando el tono sensacionalista del El HuffPost —una especie de Bild, pero radical-chic y a la española—, este periódico digital de PRISA publica frecuentes noticias sobre la Jefatura del Estado —símbolo de la unidad y permanencia de la nación española y que, por no ser elegida, también es símbolo de la intangibilidad de los derechos de los españoles— donde, bajo un pretendido enfoque desenfadado, siempre aletea una constante dosis de vitriolo. Y así, estableciendo el hábito de hablar mitad en serio, mitad en broma, van hablando de todo, de cualquier cosa, tantean, riegan con gota malaya y tratan de llevar el agua a su molino.

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