El confidente de la corte

Las estrechas relaciones con sus primos del difunto Amedeo, Duque de Aosta

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photo_camera El Duque de Aosta (izq) con el Rey Miguel de Rumanía

El Príncipe Amedeo de Saboya-Aosta, Duque de Aosta, ha fallecido el 1 de junio de 2021. El Duque siempre mantuvo una relación muy estrecha con sus hijos, la princesa Bianca, el príncipe Aimone y la princesa Mafalda, que se quedaron a vivir con él en la finca de Borro tras su divorcio de la princesa Claude de Francia. La relación con la princesa Claude de Francia, con la que estuvo casado de 1964 a 1982, se ha calmado con el tiempo. Son abuelos de 11 nietos.

Si las relaciones eran fluctuantes, pero a menudo muy tensas, con su primo, el Príncipe de Nápoles, el Duque de Aosta era, en cambio, muy cercano a sus primos, incluida la Princesa Marie Beatrice. El Duque de Aosta había mantenido estrechas relaciones familiares con su primo, el Rey Miguel de Rumanía; sus madres eran hermanas. Lo mismo ocurrió con la princesa Margareta, la hija mayor del rey Miguel. El Duque sentía un gran afecto por sus primas la princesa María Cristina y la princesa Margarita, hijas de Amedeo. La princesa María Cristina, especialmente afectada por la muerte de su primo, no pudo realizar el largo viaje desde Brasil, donde reside. Está casada con el Príncipe Casimiro de Borbón-Dos Sicilias.

Su prima Margarita es la viuda del archiduque Roberto de Austria y madre del príncipe Lorenzo de Bélgica. La princesa María Gabriela de Saboya, hija del Rey Humberto, no dudó en tomar partido por su primo el Duque de Aosta en su disputa con el príncipe de Nápoles, su hermano. El nieto del Duque de Aosta, el mayor de su hijo Aimone, se llamaba Humberto. Fue en la boda del Príncipe de Asturias, en 2004, cuando el Príncipe Aimone cayó rendido a los encantos de la Princesa Olga de Grecia, hija del Príncipe Michel que se había criado a la muerte de sus padres con los 11 hijos del Conde de París, entre ellos la Princesa Claude.

El Rey Juan Carlos I había elegido al Duque de Aosta para que fuera su padrino en su boda con Sofía de Grecia. Como ya se ha dicho, el duque de Aosta estaba muy unido a su primo el rey Miguel de Rumanía, aunque era 22 años mayor que él. El Duque de Aosta no conoció a su padre, porque era un bebé cuando fue deportado con su madre la Princesa Irene de Grecia durante la Segunda Guerra Mundial y cuando fue liberado, su padre se fue a probar suerte a Argentina, donde murió. El Rey Miguel tuvo una infancia dolorosa con las idas y venidas de su padre el Rey Carol al trono, y la separación de sus padres, privándole del cariño de su madre la Princesa Helena de Grecia. 

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