El confidente de la corte

El Emperador Naruhito conmemora los 76 años de la rendición japonesa en la Segunda Guerra Mundial

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photo_camera Momento de la ceremonia.

El 15 de agosto se conmemora cada año en Japón para recordar la Segunda Guerra Mundial y los 800.000 civiles que fallecieron en la contienda, incluidos los muertos en los bombardeos atómicos estadounidenses de Hiroshima y Nagasaki

Mientras Japón sigue luchando contra la propagación del coronavirus, especialmente en la capital, Tokio, sólo 185 personas pudieron asistir a la ceremonia para conmemorar los 76 años de la rendición de Japón. La fecha del 15 de agosto se mantuvo para conmemorar dicha rendición. La jornada hace referencia al discurso radiofónico del emperador Hirohito en el que declaró aceptar los términos de la Conferencia de Potsdam. La rendición se firmó oficialmente el 2 de septiembre de 1945.

Todos los años se celebra esta ceremonia en Tokio, que poco a poco se ha convertido en un momento de homenaje a todas las víctimas de las guerras. Desde hace años, sin embargo, ya bajo el primer ministro Shinzo Abe, se ha borrado toda referencia a que la agresión en la contienda fue iniciada por Japón. Su sucesor, Yoshihide Suga, que pronunció su primer discurso este año, siguió la misma pauta. "El primer ministro, Yoshihide Suga, prometió ayudar a resolver los problemas del mundo "bajo la bandera de las contribuciones proactivas a la paz"", según cita The Japan Times.

El emperador sí habló de arrepentimiento

El emperador Naruhito, acompañado por su esposa, la emperatriz Masako, también pronunció un discurso en el que sí habló del arrepentimiento. "Al recordar el largo periodo de paz de la posguerra, al reflexionar sobre nuestro pasado y al tener presentes sentimientos de profundo remordimiento, espero sinceramente que los estragos de la guerra no vuelvan a producirse", dijo el emperador, que también aprovechó la ocasión para ofrecer unas palabras de esperanza a las víctimas del coronavirus. A continuación, el emperador y la emperatriz guardaron un minuto de silencio ante un altar de flores.

La ceremonia, celebrada en el Nippon Budokan, pretende mantener vivo el recuerdo de los horrores del pasado, ya que el 80% de la población japonesa nació después de la guerra y el número de víctimas, veteranos o testigos de primera mano sigue disminuyendo. La ceremonia se celebra desde 1963 y suele acoger a familiares y descendientes de las víctimas de todas las prefecturas del país. Este año, la ceremonia se organizó ante un comité muy reducido, incluso más pequeño que en 2020, debido a las mediadas sanitarias impuestas por la pandemia. 

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