El confidente de la corte

El Apolo del Palacio de la Granja recupera un dedo después de cuarenta años

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El Apolo del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso vuelve a tocar la lira con todos sus dedos. El dios griego esculpido por Francesco Maria Nocchieri a finales del siglo XVII ha recuperado el meñique de su mano izquierda, que apoya sobre el instrumento. 

El fragmento se extravió en los 80, cuando la escultura se exponía en los jardines de Aranjuez. Ahora Patrimonio Nacional ha reimplantado el dedo, después de que un ciudadano lo devolviera.

La ausencia del dedo está documentada desde 1990. Entonces la escultura estaba en el Jardín del Príncipe de Aranjuez, donde actualmente hay una réplica que se realizó respetando el estado de la escultura entonces y, por tanto, carece de meñique. El Apolo original, en La Granja desde 2000, pudo fracturarse por una variación extrema de temperaturas.

Treinta años después, la restauradora Ana Loureiro ha limpiado el dedo y lo ha colocado en su lugar. Pese al pequeño tamaño del fragmento en comparación con la escultura, Loureiro destaca su valor: “A un buen escultor se le identifica enseguida por el trabajo artístico de manos, pies y dedos. Unas manos bien talladas tienen una expresividad extraordinaria”. 

El paso del tiempo ha sido menos duro con el dedo que con el resto de la pieza. Devuelto en una cajita, la talla de la uña se ha conservado mejor. Este contraste ya es visible para los visitantes del Palacio Real de La Granja a su paso por la Galería de Estatuas, en la planta baja. Es la misma sala que la reina Isabel Farnesio escogió para su exposición tras adquirirla en 1724.

“Nos recorrió un escalofrío”

“Cuando supimos que nos traían un dedo que probablemente era nuestro, nos recorrió un escalofrío”, afirma la delegada de Patrimonio Nacional en Aranjuez, Ana Carmen Lavín: “Enseguida constatamos que se trataba de un fragmento original del Apolo que había estado en nuestros jardines. Nos sorprendió la talla perfecta, como si el tiempo no hubiera pasado por él”.

Para el delegado de Patrimonio Nacional en La Granja, Nilo Fernández, “la entrega del dedo por parte de un ciudadano ha sido un acto de responsabilidad. Conservar el patrimonio nos implica a todos, no solo a los organismos titulares”. Además, prosigue, “esta historia tiene un efecto rebote. Ahora el Apolo de La Granja está íntegro, mientras que a la copia exacta que hicimos en Aranjuez le falta el dedo. Son el mismo Apolo, pero ahora son dos piezas con una historia propia, dos piezas diferentes y únicas”.

Un Apolo completo para el tricentenario

La restauración de la escultura se produce en los prólogos del tricentenario del Palacio Real de La Granja, edificado en 1724. Además, en 2024 se celebrarán también tres siglos desde que los reyes Felipe V e Isabel Farnesio adquirieron para La Granja la colección de Cristina de Suecia (1626-1689), entre la que se encontraba el dios protagonista de esta historia.

Para la conservadora de Escultura de Patrimonio Nacional, María Jesús Herrero, “esta noticia es una nueva oportunidad de redescubrir no solo el arte del italiano Francesco María Nocchieri (1651-1686), sino también el resto de colecciones de La Granja en torno al Apolo”. Expuesto en el centro de la sala, preside un cortejo de musas, con 8 vaciados en yeso del siglo XVIII de la colección de Cristina de Suecia, cuyas piezas originales se encuentran en el Museo del Prado.

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