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De qué manera afectan las experiencias infantiles en la vida, según el Instituto Psicológico Cláritas

Hoy en día, la ansiedad es una patología mental que, al igual que la depresión, es bastante común y genera un deterioro significativo en la calidad de vida, si no es tratada a tiempo. Los niños también pueden sufrir este trastorno y otras situaciones poco agradables, desencadenadas por diversos factores, como el divorcio de los padres, el bullying en las instituciones educativas o la pérdida de un ser querido.

Muchas veces, estas experiencias quedan enquistadas y sus efectos se mantienen durante la adolescencia y la edad adulta. Por ello, es recomendable buscar apoyo psicológico para superar dichas vivencias, así como la ansiedad o la baja autoestima larvada durante esta etapa.

Por qué la niñez es una etapa de suma relevancia para los seres humanos

La infancia es una de las etapas más importantes en la vida de cada persona. En esta fase, pueden suceder experiencias negativas o positivas que marcan el resto de la existencia.

Durante los primeros años de vida, el desarrollo emocional es clave para convertirse en un adolescente y un adulto seguro de sí mismo y con las herramientas suficientes para afrontar obstáculos y salir adelante. Por este motivo, es relevante prestarle atención a las emociones y a las experiencias traumáticas que pueden surgir durante la niñez. Cuando no se tratan o no se habla a tiempo sobre esas experiencias, en la edad adulta, se pueden generar formas de pensar y actuar que lleven a tener dificultades en las relaciones interpersonales u otros problemas psicológicos.

Algunas vivencias de la infancia que pueden afectar en la vida adulta

Existen diferentes causas por las cuales la infancia no es gratamente recordada durante la etapa adulta. Por ejemplo, casos de abusos sexuales, abandono o falta de atención por parte de los padres o situaciones de violencia y rechazo en casa o en el colegio. Los niños también pueden haber sufrido enfermedades que aparecen de forma inesperada, la pérdida de un ser amado de manera repentina o accidentes de tráfico. Los desastres naturales y las guerras o el abuso de drogas o alcohol por parte de algún miembro de la familia también pueden ser experiencias detonantes en la vida de los menores.

Estas situaciones desencadenan un choque emocional en los pequeños y crean una herida en el inconsciente que influye en las emociones y creencias a lo largo de la vida.

Existen organizaciones como el Instituto Psicológico Cláritas que, con su equipo de profesionales, intervienen sobre estos traumas que se pueden presentar en la niñez. Gracias a sus servicios, es posible evitar las consecuencias durante la etapa adulta y obtener los instrumentos necesarios para cerrar estas heridas de manera sana.


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