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Lentes de contacto que no son conocidas

La posibilidad de abordar los problemas de visión con un sistema de corrección visual como las gafas o lentillas tradicionales y, además, un tratamiento farmacológico de manera simultánea es un avance médico que ya es posible y en el que se lleva investigando desde hace varios años. Es el caso de un equipo de científicos de la Universidad de Santiago de Compostela que han diseñado unas lentillas que, aparte de mejorar la visión, curan enfermedades gracias al suministro de medicación. Poco a poco, las lentes van liberando el fármaco y, de esta manera, el paciente no tiene que estar pendiente de echarse el colirio en sus ojos cada cierto tiempo. 

La explicación a esta técnica de contactología avanzada es que las "lentes de contacto blandas son hidrogeles, es decir, sistemas constituidos por una red polimérica tridimensional capaz de embeber un volumen importante de medio acuoso. Cuando se sumergen en una disolución concentrada de fármaco, pueden captarlo en pequeñas cantidades, alojándolo en la fase acuosa o incorporándolo al entramado polimérico mediante adsorción inespecífica. Las mejoras en la biodisponibilidad ocular que se producen cuando se insertan lentillas convencionales impregnadas de fármaco se deben a que la renovación del fluido lacrimal atrapado entre la lentilla y la córnea transcurre mucho más lentamente que la del fluido lacrimal que baña su superficie externa, y a que esta superficie externa se deshidrata parcialmente durante los intervalos de tiempo comprendidos entre los sucesivos parpadeos. Como consecuencia de ello, la cantidad de fármaco que difunde hacia la superficie corneal es cinco veces superior a la que se libera hacia el fluido lacrimal externo, de manera que la córnea se mantiene en contacto con el fármaco a concentraciones elevadas durante periodos de tiempo más prolongados y la penetración resulta más eficaz". Esta es la explicación que consta en el Archivo de la Sociedad Española de Oftalmología.

Contactología Avanzada: Tratamientos

Frenar la miopía

De nuevo la Universidad de Santiago de Compostela ha sido la responsable de dirigir, bajo la dirección de Carmen Álvarez-Lorenzo, a un equipo de investigadores que ha diseñado una lente que frena el avance de la miopía en los más pequeños. El uso de pantallas y otros dispositivos electrónicos a una edad cada vez más temprana está provocando defectos en la visión y acelerando la progresión de la miopía, además de potenciar el riesgo de enfermedades retinianas asociadas a la alta miopía.  Por eso, cada vez más padres recurren a técnicas de contactología avanzada para cuidar de la salud visual de sus hijos y frenar este problema.

En Avanlens son expertos en el control de la miopía gracias al diseño de lentes Orto K u Ortoqueratología. Si, además, se combinan con fármacos como la atropina para frenar el avance de esta patología, se convierten en uno de los  tratamientos ópticos de mayor eficacia y evidencia científica, y menos invasivos, según el Consejo General de Ópticos y Optometristas.

Las lentes Orto K, también conocidas como lentillas para los deportistas, son unas lentes especiales que se utilizan para la noche y que están indicadas tanto para menores, desde los 6 años, como para adultos. Los usuarios de Orto K usan las lentillas para dormir con ellas y, mientras lo hacen, la capa más externa del ojo se adapta suavemente a la forma de la lente y este pequeño cambio de curvatura permite que, al despertar y retirar las lentillas, puedan disfrutar de una vista totalmente normal durante todo el día, sin gafas ni lentillas. 

No hay que olvidar que, aparte de la cuestión estética, la pérdida o rotura en el caso de las gafas, o los continuos cuidados que requieren las lentillas tradicionales, son una problemática habitual en el caso de los niños. Con las lentes Orto K, no sucede lo mismo. Aunque también es necesario mantener unos hábitos de higiene como con el uso de cualquier otra lentilla, al utilizarse durante las horas de sueño, los niños pueden despreocuparse por completo durante el resto del día. 

Córneas irregulares

Los expertos en salud visual hablan de córnea irregular para hacer referencia a aquellos pacientes cuyo astigmatismo no permite una correcta agudeza visual con gafas. En estos casos, uno de los tratamientos de contactología avanzada más indicados son las lentes esclerales. Al igual que sucede con las lentes Orto K, están diseñadas individualmente, adaptándose a las necesidades de cada usuario. Tienen un tamaño de entre 12,5 y 20 mm y, con un cuidado adecuado, pueden durar hasta 18 meses. Debido a su tamaño y a su apoyo en la esclera, este tipo de lentes crea un espacio entre la córnea y la lente que siempre estará relleno de una solución sin conservantes, manteniendo la córnea altamente hidratada. 

Córnea en forma de cono o queratocono

Aunque la mayoría desconoce en qué consiste exactamente esta alteración, es la primera causa de trasplante ocular en personas jóvenes. Los pacientes con queratocono sufren un adelgazamiento progresivo de la córnea, que adopta una forma cónica como un balón de rugby. Debido a este cambio, se produce un astigmatismo irregular que provoca una disminución de la visión y distorsiona las imágenes.

Normalmente, se manifiesta a partir de los 40 años, pero, si lo hace antes, es posible que su aumento se produzca de manera más agresiva. La buena noticia es que, en los últimos años, el número de diagnósticos ha aumentado gracias a los avances de los métodos de diagnóstico precoz que permiten medir la cara posterior de la córnea, y establecer así un tratamiento lo antes posible. El más habitual es la adaptación de las lentillas al queratocono. 

Daltonismo

Un equipo de científicos de la Universidad de Tel Aviv ha incorporado dispositivos ópticos ultrafinos, también llamados metasuperficies en lentillas de contacto tradicionales para corregir el daltonismo. Aunque por el momento no están disponibles para el público, ya que deben someterse a diferentes pruebas clínicas, hasta el momento el resultado ha sido que han mejorado la percepción del color hasta un factor de 10, y también han restaurado el contraste visual perdido en pacientes con esta patología.

En definitiva, la evolución de la tecnología permite frenar enfermedades visuales que hasta el momento eran impensables. Para saber qué técnica o tratamiento es el que mejor se adapta a cada caso, la mejor solución es realizar al menos una visita al año a un centro de contactología avanzada de confianza, como Avanlens, para ponerse en manos de profesionales. 


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