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Entrevista con Benjamín Porras sobre la importancia de cuidar la salud mental de los trabajadores en las empresas

En lo que va de año, 1 de cada 4 trabajadores en España ha considerado renunciar a su puesto. En este sentido, el bienestar psicológico se posiciona como la razón que más alimenta la inconformidad laboral. Al mismo tiempo, se ha comprobado que los altos niveles de estrés y desánimo pueden disminuir el rendimiento de la compañía. Benjamín Porras es un psicólogo certificado que busca revertir esta realidad con consultorías y formaciones.

¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los jefes en cuanto a la salud mental de sus empleados?

El primer gran error es considerar que lo personal y lo profesional son dos cuestiones distintas, que aunque estén correlacionadas, hay que verlas por separado, cuando en verdad, detrás de todo profesional hay una persona. Este es el primer gran error: separar la persona del trabajador. Y esto tiene una cadena de consecuencias graves, como por ejemplo entender que si el estrés que tiene ese trabajador no ha sido originado en la empresa, no atañe a la empresa o a su responsable. Independientemente de cuál sea la fuente del estrés del trabajador, eso va a incidir en su estado de ánimo, en su bienestar durante su jornada laboral, en sus funciones cognitivas, en su capacidad de atención, de memoria, de eficiencia... Por tanto, el jefe debería entender que todos esos riesgos psicosociales que se dan dentro de la compañía se dan en la persona que hay detrás del trabajador y esto lleva a una necesidad que es humanizar la relación dentro de las empresas si queremos reducir la inmensa incidencia en salud mental. Otro gran error es el precepto limitante o creencia en el cual se basan, lamentablemente, hoy en día muchas compañías que es que la productividad es la consecuencia de una intensidad y niveles de estrés altísimos, así como en jornadas laborales interminables. La productividad procede, en específico, del clima laboral y de disponer de jornadas laborales que se ajusten a las curvas de productividad intrínsecas en el ser humano (que, por cierto, son bastante más cortas que las jornadas laborales actuales).

¿Cuál es la mejor forma de abarcar estos dos aspectos?

En primer lugar, formando a los responsables de las empresas y líderes de los equipos humanos que lideran las compañías en una detección eficiente de riesgos psicosociales que requieren una afinación de los sentidos y una mayor atención al salario emocional. En segundo lugar, promover como un nuevo paradigma la inteligencia emocional como base de cualquier relación dentro de la empresa, desde el recruitment hasta la gestión de equipos, hasta la resolución de conflictos o el diseño de las estrategias de trabajo en equipo. En tercer lugar, dotar de soft skills avanzadas y de nuevas estrategias de liderazgo a los líderes actuales para crear empresas humanas y, por tanto, empresas psicológicas sostenibles y más productivas.

Según tu experiencia con clientes, ¿cuáles son las principales razones por las que una empresa busca un psicólogo formador?

Porque lamentablemente el sistema educativo nos ha formado en cuestiones conceptuales, técnicas, nos ha enseñado a acumular conocimiento, a resolver problemas estratégicos, mecánicos... pero, en cambio, nuestra sociedad, hoy más que nunca, carece de un código moral que congregue de manera afable todo el espectro de personalidades y de generaciones; carece de las herramientas comunicativas, carece de destreza a la hora de encontrar una empatía genuina, que no fingida y carece de una capacidad de atención y escucha real donde realmente se puedan crear vínculos humanos extraordinarios en el ámbito profesional.

¿Cuáles son las ventajas de concienciar con respecto a salud mental a las empresas?

Significaría reducir masivamente la causa principal de contingencia común, así como los niveles de bajas por ansiedad y depresión que están, literalmente, convirtiéndose en una pandemia en las empresas. A día de hoy, todavía percibimos desde la psicología y el ámbito sanitario una cierta estigmatización en las cuestiones de salud mental, lo cual es paradójico porque estamos hablando de una prevalencia altísima de este tipo de cuadros y de trastornos, habitualmente derivados por fatiga crónica, burn outs no gestionados por la compañía y niveles de estrés absolutamente incompatibles con la biología y el funcionamiento natural de las personas.

¿En cuánto tiempo, aproximadamente, puede surtir efecto una acción formativa de concienciación de salud mental en todos los integrantes de la empresa?

El tipo de formaciones que nosotros hacemos son de índole muy profunda, con herramientas muy claras y pragmáticas, siempre aterrizadas a casuísticas reales y, por tanto, estas formaciones equivalen a plantar una semilla que evidentemente es plantada en tierra fértil, con la hidratación y abono adecuado. De este modo, vamos a ver germinar los frutos de este trabajo desde el mismo instante en que se está dando la propia formación y, evidentemente, en los días posteriores. Es por este motivo que, en nuestras formaciones, hacemos una llamada al compromiso, a la implicación y a tener una contabilidad de nuestras formaciones que pueda ser medible, supervisada y donde además abunde un feedback constructivo que permita consolidar esos aprendizajes.

¿Existe algún tipo de empresa o sector para el que sea más necesario tratar la salud mental de sus empleados?

Existen sectores que lo están pasando especialmente mal; un claro ejemplo desde 2020 ha sido el sector sanitario, donde estamos viendo un desgaste de las plantillas, muy preocupante, por el altísimo nivel de responsabilidad y de carga laboral al que han sido sometidos. Pero no podemos menospreciar que ese tipo de problemáticas, de estrés crónico y productividad basada en el llevar al límite a la plantilla y esta manera antigua de entender el liderazgo y la gestión de las personas en el ámbito profesional es una pandemia que está extendida de manera generalizada en al menos dos tercios de las compañías.

¿Cómo se actúa cuando alguno de los integrantes de la empresa no está abierto a la formación de salud mental?

Nuestras formaciones son abiertas al debate, están llenas de dinámicas que nos permiten tener contacto evidente con ciertas realidades universales que se están dando de manera habitual en las empresas. Y, por supuesto, si algún participante tiene alguna duda o quiere plantear su perspectiva o exponer sus creencias sobre cuestiones de salud mental, es bienvenido. Somos conscientes que siguen habiendo creencias limitantes y a la vez estoy convencido de que estamos todos remando en el mismo barco y que al final la búsqueda del bien común y el acceder a un enfoque empático donde nadie se quede atrás va a ser bien recibido por cualquier persona que desee lo mejor para su compañía y para la gente que esté a su lado.

En definitiva, la salud mental en las empresas es un punto clave que debe tratarse con urgencia en los departamentos de recursos humanos. Al invertir en programas que promuevan su concienciación, se mejora el rendimiento y estabilidad, promoviendo el posicionamiento en el mercado.


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